orgasmo anal

¿Qué es un orgasmo anal y cómo lograrlo?

Índice de contenidos


    Debido a su interpretación como un acto de desviación o perversión con una historia complicada regida por prohibiciones religiosas y eclesiásticas, el coito anal se ha considerado durante mucho tiempo un comportamiento sexual tabú y condenado. Mientras que las primeras investigaciones médicas describían el coito anal como una desviación del desarrollo sexual “normal”, los estudios contemporáneos sugieren un aumento del coito anal entre parejas, así como una evolución del estatus del coito anal: de prohibido a de moda.

    ¿Qué es un orgasmo anal?

    El orgasmo anal es un tipo de placer sexual que resulta del coito anal, en el que el pene se introduce a través del ano en el recto. Pero también por medio del anilingus (estimulación oral del ano), la estimulación con los dedos o el uso de juguetes sexuales como vibradores, consoladores, strap-ons y plugs anales.

    Algunas personas prefieren el coito anal por el placer especial que proporciona, otras lo consideran una “alternativa” al coito vaginal para evitar determinadas situaciones, como embarazos no deseados, pérdida de la virginidad vaginal o sangrados menstruales. Algunos incluso prefieren el coito anal si hay signos de una infección de transmisión sexual (ITS). Sin embargo, las investigaciones han demostrado que esta práctica puede ser una importante vía de transmisión de ITS que se pasa por alto.

    ¿Cualquiera puede alcanzar el orgasmo anal?

    El coito anal se ha considerado durante mucho tiempo un comportamiento sexual reservado exclusivamente a los hombres homosexuales. Sin embargo, numerosos estudios y encuestas a personas con diferentes identidades de género y orientaciones sexuales han demostrado que este acto sexual se produce tanto en encuentros heterosexuales como homosexuales. 

    No solo las mujeres pueden disfrutar del sexo anal y del orgasmo en las relaciones heterosexuales o durante la masturbación, sino también algunos hombres, mediante el uso de juguetes sexuales o, como prefieren algunos hombres, dejando que su pareja les satisfaga analmente.

    Sin embargo, hay una serie de personas que no sienten ninguna excitación real con la estimulación anal y, por lo tanto, les resulta bastante improbable conseguir un orgasmo anal. Lo consideran una actividad anormal y les parece irrespetuosa, desagradable, dañina, antihigiénica o incluso repugnante.

    ¿Cómo se produce un orgasmo anal y cómo se siente?

    La investigación ha identificado tres fuentes diferentes de estimulación sexual a través del coito anal: el recto, el ano y, en los hombres, la próstata. Cada una de estas zonas transmite información sensorial al cerebro a través de diferentes terminaciones nerviosas. Estas neuronas también transmiten impulsos procedentes de distintos métodos de estimulación sexual, como la estimulación vaginal, del clítoris, del cuello del útero o del pene, lo que da lugar a una sensación de orgasmo comparable.

    Cuando se les preguntó cómo se sentía un orgasmo anal, algunos hombres afirmaron que un orgasmo anal provocado por la estimulación de la próstata se sentía “más profundo”, “más pleno e intenso, más duradero y asociado a una mayor sensación de éxtasis que un orgasmo provocado únicamente por la estimulación del pene”.

    Las sensaciones subjetivas de las mujeres durante el sexo anal van desde el placer y el deseo hasta la compulsión y la brutalidad. Mientras que algunas experimentan placer, otras encuentran incómodo el coito anal, especialmente la primera vez.

    ¿Cómo se consigue un orgasmo anal?

    Para experimentar un orgasmo anal, hay que tener en cuenta algunas cosas, entre ellas:

    1. Comunicación: Cualquier actividad sexual debe incluir este elemento. Es fundamental hablar del ritmo y los movimientos con tú(s) pareja(s) para practicar el coito anal de forma segura, cómoda y satisfactoria.
    2. Empatía:  Es importante tener en cuenta las creencias y el bienestar de la pareja. Nadie debe ser presionado u obligado a participar en algún tipo de actividad sexual. 
    3. Relajación: Las personas que han experimentado el sexo anal afirman que no es cierto que el acto sea siempre doloroso. El acto es absolutamente indoloro y muy placentero cuando el esfínter está bien relajado. Sin embargo, este proceso debe practicarse y hacerse con tiempo y calma.
    4. Usar condones: El uso del preservativo es crucial, algunos están diseñados específicamente para el coito anal. Los expertos señalan que el coito anal sin preservativo se asocia a ITS extragenitales en la región anal. Aunque algunas de estas infecciones son asintomáticas, otras pueden detectarse por signos clínicos como dolor anal, secreción purulenta, tenesmo, hemorragia, proctitis ulcerosa y otras lesiones y neoplasias. Por lo tanto, la detección precoz de una infección o de un comportamiento de riesgo es fundamental para iniciar un diagnóstico y un tratamiento adecuados.
    5. Empezar lentamente: El sexo anal se considera un proceso más que un acto inmediato. La región anal es sensible y puede lesionarse fácilmente; por ello, es aconsejable iniciar la actividad con suavidad. Para evitar lesiones, masajea primero la región anal, introduce un dedo, y después más, para relajar el ano, y progresa gradualmente. El uso de juguetes sexuales puede ser útil.
    6. Utilizar siempre lubricante: A diferencia de la vagina, el tejido que recubre el recto produce poca lubricación natural, por lo que para el coito anal se recomienda un lubricante de base de agua con un preservativo resistente a la rotura. El uso de lubricantes no solo facilita la penetración anal, sino que también aumenta el placer, ayudando a alcanzar el orgasmo anal.
    7. Utilizar juguetes sexuales: Existen varios juguetes sexuales, como consoladores, vibradores, strap-ons y plugs anales, con los que disfrutar de la estimulación anal.
    8. Higiene: Para disfrutar de la estimulación anal, deben respetarse ciertas normas de higiene. Por ejemplo, debe evitarse el coito anal cuando el recto está lleno y la región debe limpiarse antes del sexo, ya que las heces en el recto durante el coito anal suelen considerarse indeseables y pueden resultar desagradables para algunas personas.
    9. Lavado rectal: La mayoría de las personas deciden hacerse una ducha rectal (o enema) antes del coito anal receptivo por diversas razones, por ejemplo, higiene, para aumentar el placer, a petición de la pareja sexual, etc. Las duchas rectales pueden ofrecer beneficios adicionales en comparación con otras formas de limpieza, por ejemplo, en la prevención de enfermedades infecciosas (VIH e ITS). Sin embargo, es importante recordar que varios productos utilizados en exceso pueden dañar los tejidos rectales y, posiblemente, aumentar el riesgo del usuario de contraer ITS y VIH.
    10. Preparación: Como ya se ha mencionado, el sexo anal puede describirse como un acto sexual no espontáneo, ya que requiere un “entrenamiento anal”. El riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, la posibilidad de fisuras y “hemorragias rectales”, la probabilidad de contacto con las heces, los “problemas intestinales” y la incontinencia fecal se enumeran como posibles riesgos asociados al sexo anal si se practica sin cuidado. Por lo tanto, es necesario tener en cuenta algunas medidas preparatorias para evitar dichos casos y conseguir que el sexo anal sea placentero.

    Referencias:

    1. Komisaruk B. R. (2010). The orgasm answer guide. Johns Hopkins University Press.
    2. Faustino M. J. (2021). Representations of heterosexual anal sex in Cosmopolitan magazine. Culture, health & sexuality, 23(8), 1050–1065.
    3. Hirst, J., Pickles, J., Kenny, M., Beresford, R., & Froggatt, C. (2023). A qualitative exploration of perceptions of anal sex: implications for sex education and sexual health services in England. Culture, health & sexuality, 25(2), 241–255.
    4. Morhason-Bello, I. O., Kabakama, S., Baisley, K., Francis, S. C., & Watson-Jones, D. (2019). Reported oral and anal sex among adolescents and adults reporting heterosexual sex in sub-Saharan Africa: a systematic review. Reproductive health, 16(1), 48.
    5. Assi, R., Hashim, P. W., Reddy, V. B., Einarsdottir, H., & Longo, W. E. (2014). Sexually transmitted infections of the anus and rectum. World journal of gastroenterology, 20(41), 15262–15268.
    6. Carballo-Diéguez, A., Lentz, C., Giguere, R., Fuchs, E. J., & Hendrix, C. W. (2018). Rectal Douching Associated with Receptive Anal Intercourse: A Literature Review. AIDS and behavior, 22(4), 1288–1294.
    7. Blair, C. S., Javanbakht, M., Comulada, W. S., Richter, E. I., Bolan, R., Shoptaw, S., & Gorbach, P. M. (2020). Lubricants and rectal douching: associations with rectal gonorrhea, chlamydia, and/or syphilis infection among men who have sex with men. International journal of STD & AIDS, 31(11), 1040–1046.
    8. Lee, A., Gaither, T. W., Langston, M. E., Cohen, S. E., & Breyer, B. N. (2021). Lubrication Practices and Receptive Anal Sex: Implications for STI Transmission and Prevention. Sexual medicine, 9(3), 100341.

    Comentarios

    Sea el primero en comentar

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Utilizamos cookies para ofrecerle la mejor experiencia en línea. Al aceptar, acepta el uso de cookies de acuerdo con nuestra política de cookies.

    Close Popup
    Privacy Settings saved!
    Configuracion de Privacidad

    Cuando visita cualquier sitio web, éste puede almacenar o recuperar información en su navegador, principalmente en forma de cookies. Controle aquí sus servicios personales de cookies.


    Cookies técnicas
    Para utilizar este sitio web utilizamos las siguientes cookies técnicamente necesarias.
    • wordpress_test_cookie
    • wordpress_logged_in_
    • wordpress_sec

    Rechazar todos los servicios
    Save
    Acepto todos los servicios